El 3 de junio de 2026, el investigador Francisco Albarello (Universidad Austral, Argentina) participó, de manera virtual, de la Pre-Conferencia de la International Communication Association (ICA) sobre «Media & Communication in Global Latinidades», que en su séptima edición reunió a especialistas de distintas partes del mundo para debatir investigaciones de vanguardia sobre comunicación y medios en clave latina. Allí presentó la ponencia «Entre la herencia mediática y la convergencia algorítmica: consumos informativos de estudiantes latinoamericanos», basada en la investigación «Consumos informativos emergentes en estudiantes de Comunicación en América Latina», del colectivo Investigar en Red.
El trabajo, elaborado a partir de una metodología mixta que combinó 97 grupos focales —de los que participaron más de 800 jóvenes— y una encuesta regional respondida por casi 3.000 estudiantes de 38 universidades de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Venezuela y Uruguay, describe un ecosistema informativo profundamente híbrido, donde conviven medios tradicionales, nuevas plataformas digitales y prácticas informativas fragmentadas. Los datos muestran que las redes sociales —Instagram, TikTok, X y YouTube— son la principal puerta de entrada a las noticias, que aparecen de manera incidental mientras los y las jóvenes navegan, en forma de microcontenidos visuales y breves. Sin embargo, los medios tradicionales no desaparecen del panorama informativo: aunque la televisión y la radio son percibidos como menos relevantes, los estudiantes recurren a ellos para verificar información, contextualizar o complementar contenidos, en una relación ambigua que combina desconfianza hacia sesgos y parcialidad con reconocimiento del valor profesional y del rigor.
La investigación destaca además el rol central de los algoritmos como mediadores de este vínculo: los estudiantes saben que las plataformas personalizan sus contenidos y despliegan distintas estrategias frente a esa mediación, desde intentar «educar al algoritmo» hasta aceptar la personalización como funcional. Pese a mostrarse como audiencias competentes, capaces de contrastar fuentes, identificar fake news y actuar como «chequeadores» en sus círculos cercanos, los y las jóvenes se sienten informados solo respecto de los temas que les interesan, lo que evidencia los límites del consumo guiado por las plataformas.
