La Red dialogó con Maximiliano Peret, integrante del Consejo Asesor de Investigar en Red y docente-investigador de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, para conocer los resultados del informe “Transiciones: consumos informativos emergentes en estudiantes de comunicación en América Latina”, una investigación inédita sobre las formas en que los jóvenes se informan y estudian en la región.
Nota publicada en La red 88.3
El estudio —del que Peret es coautor— surgió hace cinco años, cuando investigadores de distintos países comenzaron a cruzarse en congresos y a compartir inquietudes. “Empezamos a preguntarnos cómo se informan los estudiantes de comunicación y por qué no hacerlo juntos”, recordó Peret.
Ese punto de partida derivó en un proyecto continental que hoy reúne a 38 universidades, más de 100 investigadores, 97 grupos focales y más de 800 estudiantes de nueve países latinoamericanos.
Uno de los hallazgos centrales del informe es que el smartphone se consolidó como el dispositivo hegemónico de acceso a las noticias. Y, dentro de él, son las redes sociales las que organizan casi por completo la experiencia informativa.
Instagram es la red más elegida para informarse en casi todos los países relevados, con excepción de México, donde predomina X (ex Twitter). Al indagar sobre cómo se produce ese acceso, aparece una idea que Peret resume como “la inevitabilidad de la noticia”: los jóvenes no siempre buscan información, sino que la encuentran sin querer.
“Muchas veces entran a Instagram por ocio, pero ven un meme o un comentario que hace referencia a una noticia. Para entender ese meme, terminan leyendo la nota. Es un acceso indirecto, pero muy frecuente”, explicó.
El estudio también revela diferencias entre los estudiantes más jóvenes, de 18 o 19 años, y quienes están en los últimos años de la carrera. “Los que tienen más recorrido en la facultad ya miran las noticias con otros ojos”, señaló Peret. “La formación les incorporó técnicas de verificación y, al menos, cierta desconfianza saludable ante lo que se publica.”
El avance de la desinformación y las fake news aparece como una preocupación transversal. La experiencia académica, sin embargo, fortalece la capacidad crítica.
En los grupos focales también surgió un cambio profundo en la manera de consumir contenido: la información ya no se busca en momentos específicos del día, sino en microtiempos.
“La conectividad permanente hace que la noticia aparezca en cualquier burbuja de ocio: en la sala de espera, en la parada del colectivo, entre una clase y otra”, detalló Peret. Por eso, advierte, es fundamental repensar la producción periodística: “Hoy los consumos son breves. Si queremos llegar a los jóvenes, necesitamos contenidos ágiles y adaptados a esos tiempos”.
Comparativamente, los países de la región comparten patrones similares: Instagram como red principal, Android como sistema predominante (salvo en varias naciones donde ganan los dispositivos Apple) y un elemento común que sorprendió a los investigadores: el humor como puerta de entrada informativa.
“El acceso a las noticias a través de memes aparece con una fuerza enorme en todos los países. El humor hoy tiene un papel clave en la construcción de sentido”, sostuvo Peret.
El informe también identifica nuevas plataformas de acceso a la información: podcasts, transmisiones de Twitch y contenidos de streaming que funcionan como espacios alternativos, especialmente entre los estudiantes más avanzados.
Consultado sobre el interés de los jóvenes por el periodismo de investigación, Peret —que además preside la Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social (FADEJ)— aseguró que lejos de desaparecer, existe una voluntad creciente por profundizar en prácticas de calidad.
“Defender la investigación periodística es clave”, afirmó. “Es algo que discutimos en los congresos y en los planes de estudio. Para que exista periodismo de calidad, tiene que haber espacio para investigar”.
Tras cinco años de trabajo, el proyecto Transiciones busca no solo describir un fenómeno, sino también ofrecer herramientas a quienes hoy producen noticias. “La idea es que este estudio sirva como referencia para periodistas y medios. Es importante saber quién está del otro lado y qué esperan las nuevas audiencias”, concluyó Peret.
