Investigar en Red
Investigar en Red: una indagación con miradas diversas

Por: Diana Bernal (Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, Colombia)

En estos días en los que la inteligencia artificial escribe mejores reportajes que los nuestros, en los que no podemos dar fe de lo real, de la existencia lo que vemos con los ojos, en donde las noticias falsas son una nueva forma de poder, la formación en las escuelas de periodismo en América Latina es un reto por sí misma.

Por eso ahora, cuando 200 docentes e investigadores de América Latina hemos sido citados por el profesor Francisco Albarello de la Universidad Austral de Buenos Aires para participar del proyecto Investigar en red, muchos de los miembros de las 55 universidades participantes pertenecientes a 8 países, nos hemos emocionado con la idea de construir conocimiento colectivo, de ser una comunidad de amigos y de arrojarnos en un proyecto común.

El profesor Albarello acaba de editar el libro Mutaciones, como editor recoge allí dos años de trabajo de un colectivo de investigadores de 11 universidades argentinas indagando sobre los hábitos de estudio y de consumo de noticias de estudiantes de las carreras de Comunicación Social, Periodismo y afines y a partir de esa producción, ha decidido abrir la mirada a otros países.

Ahora la pregunta de la investigación en la que nos hemos embarcado en Investigar en red es sobre el consumo de noticias en jóvenes estudiantes de comunicación en América Latina, la cual se plantea en medio de prácticas de consumos mediáticos que exploran más allá de las secciones del periódico escrito, en las que muchos de nosotros trabajamos y las que ordenaron la manera cómo fuimos informados y la idea que construimos de lo que es la práctica, la teoría y la metodología del periodismo.

Este proyecto me trajo a la memoria a la profesora Clara Posada del programa de Comunicación y Periodismo de la Universidad de Antioquia en Colombia, quien en 1990 en una universidad pública hizo quitar los computadores personales de los salones para dar su clase de informática, porque ella pensaba que la tecnología no está en las máquinas, sino en las mentes. El movimiento estudiantil hizo paro en protesta por ello.

Porque en este proyecto también se pone a un lado la computadora y se pregunta por los usuarios, sus relaciones, sus imaginarios, sus consumos, las formas particulares en las que nuestros jóvenes usan la tecnología y la información, pero no se centra en las herramientas ni en las plataformas ni en el solucionismo tecnológico.

La pregunta por los usuarios también es a su vez una indagación por la ciudadanía, se invocan acá las líneas de actuación que plantea Francisco Sierra (2021) para el desarrollo de una política de comunicación que incorpore un buen concepto de ciudadanía digital:

  • El monopolio de la propiedad, el legado cultural y el problema de los intermediarios
  • La conformación del espacio y el dominio público
  • La libertad de flujos de información y de acceso
  • La creación y la recreación como obra social
  • La cooperación como base de la acción social
  • La ecología cultural sostenible

En el periodismo de mi país, Colombia, el problema de las noticias falsas tiene muchas dimensiones, entre ellas, la falta de conectividad en las zonas rurales hace que la llamada democratización de la información no sea tan verdadera, la monopolización de los medios y la falta de más iniciativas de periodismo independiente que permitan escuchar otras voces, porque hasta ahora en muchas de las redes sociales se siguen escuchando solo los relatos de los medios hegemónicos que viajan de una plataforma a otra.

Fenómenos como la creación de millones de usuarios falsos en redes sociales ha puesto a dar tumbos la esfera pública, ha cultivado el terreno de la posverdad y cargado de complejidad el problema de la realidad nacional.

Igualmente, la lógica de la monetización, del gusto por lo efímero y lo banal, como prácticas heredadas de la cultura del narcotráfico, siguen presentes en todos los ámbitos, estos ideales hieren en primera instancia a la verdad, por eso comprender el problema, tendría que usar otros métodos más allá del análisis del discurso y de la retórica de la imagen.

La censura en nuestro país no opera como en otros con el cierre de medios de comunicación o su salida de plataformas, la cancelación tiene formas sutiles, orquestadas y colaborativas por las cuales se disuade a lo-as periodistas, se propicia la autocensura, se utiliza la vida privada como arma contra lo-as periodistas y lamentablemente, se siguen asesinando personas por lo que piensan y dicen.

Según la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia desde 2017 las nuevas formas de violaciones a la libertad de prensa consisten en: robo o eliminación del material periodístico, daño a la infraestructura, atentado, hostigamiento, espionaje o invasión, exclusión, acoso judicial, acceso a la información pública, solicitudes de remoción o bloqueo de contenidos en internet y ciberataque a páginas web.

Pero así mismo, desde el periodismo y sus escuelas de formación hay otras voces: maestro-as, periodistas independientes que tienen acciones sociales por la integración de lo-as campesino-as, las mujeres, las comunidades LGTBIQ+ y todas las externalidades posibles. Los logros de derechos sociales de estos grupos también son producto del esfuerzo del periodismo independiente y los medios culturales, comunitarios y universitarios.

Invito a escuchar acá las palabras de Javier Darío Retrepo, el llamado decano del periodismo en Colombia: “Hoy solo puedo decir que hay una clase de periodismo del que uno se puede sentir orgulloso: independiente, profundo, servidor del bien común, bien escrito y apasionado por la verdad”.

En el marco de esta investigación, se ha propuesto a todo-as lo-as participantes la producción de contenidos con noticias propias, para hablar de los retos, los problemas, las emergencias en la educación mediática, nuestros logros y los de lo-as colegas, de esos temas que pueden no ser noticia para los medios tradicionales y que tampoco ganan me gustas en redes sociales, pero que nos acompañan en la vida cotidiana de los salones de clase para enseñar periodismo a jóvenes nacidos en el ámbito del entretenimiento de la industria cultural.

En Investigar en Red se busca indagar por formas emergentes en el consumo de noticias en jóvenes, lo cual nos hace pensar en la manera cómo nuestro-as estudiantes construyen su realidad y es por eso que, con los diferentes acentos, banderas e ideologías queremos escuchar las noticias de esta investigación hechas desde las fuentes primarias para compartir la diversidad de nuestras identidades y experiencias.

Quienes participan de Investigar en Red soltaron una atarraya para que aportemos noticias, acá no hay control de tamaño como en la pesca artesanal, cada uno de nosotros podría escribir, dibujar, producir contenidos a la manera de un corresponsal independiente.

Para mí esta sí es una noticia, de primera mano, me apunto a la invitación a seguir siendo fiel a los ideales del periodismo de a pie, el de libreta, botas y lápiz No. 2 y a sus vientos de esperanza.